La producción de café mexicano alcanza su máximo en diez años

SAPor Sander · July 28, 2026 · 3 min de lectura
La producción de café mexicano alcanza su máximo en diez años

La cosecha volvió al nivel que tenía antes de la roya, pero no volvió como la misma cosecha.

Los viveros se levantaron en 2014. Los árboles que criaron no dieron una cosecha digna de contarse hasta 2019, y por eso la producción de café mexicano solo ahora se ve bien. El Foreign Agricultural Service del Departamento de Agricultura de Estados Unidos calcula la cosecha 2025/26 en 3,9 millones de sacos de 60 kilos, la más fuerte en aproximadamente una década.

Qué hay dentro de esos 3,9 millones de sacos

De ese total, 3,54 millones de sacos son café arábica y 363.000 son robusta. El reparto dice más que la cifra de portada. México ocupa alrededor del décimo lugar mundial por volumen y el quinto entre los productores de arábica, así que su peso en el mercado siempre vino de la especie y no del tonelaje.

El desplome que causó la roya del café

La roya llegó a Centroamérica en 2013 y cruzó al sur de México al año siguiente. AMECAFE, la asociación cafetalera nacional, informó que la cosecha 2013/14 cayó un 40 por ciento. La producción tocó fondo en 2,8 millones de sacos en 2015 y se recuperó hasta 3,1 millones en 2016. Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Puebla se llevaron lo peor.

Rama de café en arte popular con la roya del café en las hojas bajas y un brote nuevo limpio arriba

¿Por qué tardó doce años en volver?

Porque un cafeto no responde rápido. SAGARPA, la secretaría de agricultura, montó cerca de 35 viveros en los estados más golpeados para criar variedades capaces de resistir la roya del café, y se puso como meta renovar al menos 250.000 hectáreas antes de 2018. Un árbol replantado necesita unos cuatro años antes de producir, así que nadie dentro del programa esperaba una recuperación antes de 2019. Eso dejó a los caficultores de México cargando cuatro años de costes sobre árboles que no devolvían nada. El último informe de país del USDA atribuye la mejora actual a buenos rendimientos, a plantaciones respaldadas por el gobierno en Puebla y Veracruz, y a precios internacionales altos que permitieron a los productores pagar el mantenimiento que habían aplazado.

La cosecha que volvió no es la que se perdió

México es un país de arábica desde que cultiva café para exportar. Los 363.000 sacos de robusta de esta previsión son pocos frente a 3,54 millones, pero la dirección es nueva, y se nota en cómo los caficultores de México piensan hoy la replantación. El robusta tolera terrenos más bajos y climas más cálidos, y fructifica antes.

Quienes toman esa decisión no son grandes fincas. Más de medio millón de mexicanos cultivan café, y entre el 90 y el 95 por ciento trabaja menos de tres hectáreas, con un promedio cercano a 2,9. Muchos venden a través de cooperativas cafetaleras surgidas a partir de 1990 para llegar directamente a los compradores de exportación, y esa estructura explica en buena medida por qué el país se volvió uno de los mayores proveedores de café orgánico certificado.

Ladera en terrazas en arte popular con hileras de árboles jóvenes plantados por caficultores de México

Lo que se lee en la bolsa

Una bolsa que solo dice México no cuenta nada sobre de qué lado de esta recuperación viene. La que nombra Veracruz, Oaxaca o Puebla, o se vende como café de Chiapas, está diciendo que procede de tierra de arábica replantada y ya productiva. Los tostadores de café de especialidad suelen imprimir también el año de cosecha.

En la próxima bolsa, busca un estado y un año.

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