El café de Colima sumó 767 hectáreas y el café mexicano se encogió

SAPor Sander · October 14, 2026 · 5 min de lectura
El café de Colima sumó 767 hectáreas y el café mexicano se encogió

Un estado mexicano sumó tierra cafetalera en los diez últimos archivos mientras el país perdía 33.338 hectáreas, y nadie lo nombra.

El café de Colima ocupa 3.100 hectáreas, el 0,44% de la tierra que México siembra con café, y esa cifra dice poco sin la de hace diez años. El mismo estado tenía 2.332,83 hectáreas en 2015. Desde entonces la cifra sube en cada archivo anual, 767,17 hectáreas en total, mientras el total nacional se movía al revés.

Décimo de los quince estados que registran una hectárea de café

SIAP, el servicio de estadística de la secretaría mexicana de agricultura, cierra cada año agrícola con un archivo municipal. Para 2025 registra 700.953,22 hectáreas de superficie sembrada de cereza de café en todo el país y 1.069.464,31 toneladas. Con 3.100 hectáreas y 3.703,92 toneladas, Colima queda décimo en ambas listas, de quince. Jalisco va un lugar arriba con 4.187,50 hectáreas y el Estado de México uno abajo con 1.009,74. Cada cifra de aquí sale del archivo que publica SIAP para el año agrícola 2025.

Décimo de quince no es titular. El estado aporta el 0,35% de la cosecha nacional y 1,22 toneladas por hectárea frente a un promedio mexicano de 1,61. Por tamaño le toca el tercio bajo de la tabla.

Diez años sumando tierra mientras el país perdía 33.338 hectáreas

La superficie plantada se lee 2.332,83 hectáreas en 2015, luego 2.534,59, luego 2.679,59. Después sigue: 2.690,17, 2.693,25, 2.704,00, 2.719,75, 2.749,00, 2.904,07, 3.003,50 y 3.100,00. Diez pasos y diez subidas, ningún año plano ni a la baja.

El país hizo lo contrario. México cerró 2015 con 734.291,03 hectáreas y 2025 con 700.953,22, una pérdida de 33.337,81 hectáreas o 4,5%, aunque la cosecha nacional subió 4,2% hasta 1.069.464,31 toneladas. Dieciséis estados registraron una hectárea de café en el archivo de 2015 y solo tres tienen más en 2025: Colima con 767,17 de aumento, Jalisco con 473,30 y el Estado de México con 436,70.

Eso deja a Colima como el mayor ganador de una tabla que se encoge, y sigue siendo un estado cuya producción de café entera pesa menos del 1% de lo que corta Chiapas. Ambas están en el mismo archivo. Tabasco, que cabe en tres municipios, enseña la dirección contraria en los mismos diez archivos, con el 62% de su tierra ida.

Ilustración de arte popular de una ladera en escalera donde cada peldaño lleva una hilera más larga de cafetos

Cinco municipios, y los cinco más grandes que en 2015

Comala carga con la mayor parte. El municipio tiene 1.459 hectáreas sembradas y levantó 1.866,63 toneladas, el 47% de la tierra del estado y el 50% de su cosecha, a 1,29 toneladas por hectárea. Minatitlan sigue con 578 hectáreas y 720,64 toneladas, luego Manzanillo con 501 y 419,05, Cuauhtemoc con 355 y 444,16, Villa de Alvarez con 207 y 253,44.

Manzanillo es la línea rara. El municipio rinde 0,85 toneladas por hectárea donde los otros cuatro están en 1,28 o 1,29, y en 2015 andaba en 0,41. El archivo no da ninguna razón. El municipio casi dobló su tierra en la década, de 258,83 hectáreas a 501, un alza del 93,6%.

Los cinco son más grandes que antes. Comala pasó de 1.210 hectáreas a 1.459, Minatitlan de 485 a 578, Cuauhtemoc de 290 a 355 y Villa de Alvarez de 89 a 207, más del doble. Todo queda registrado como café de temporal, sin una sola hectárea de riego en ninguno de los años consultados, lo que hace de Colima el espejo de Jalisco, donde casi una de cada diez hectáreas se riega.

El precio rural detrás de la producción de café colimense más que se duplicó

SIAP publica también un precio medio rural, el valor registrado de la cosecha de cereza de un estado dividido entre su volumen. Para Colima fue de 5.363,66 pesos por tonelada en 2015 y 12.259,55 en 2025, un alza del 128,6%. El promedio nacional pasó de 5.204,14 a 8.160,98 en la misma década, un 56,8% arriba. Eso coloca a Colima tercero de los quince estados, detrás de Queretaro con 14.547,48 y Puebla con 13.970,01, y una vez y media la cifra nacional.

Conviene decir lo que esa cifra no es. No es el precio del café que recibe un productor por café verde ni es un precio en finca. Es la facturación de cereza de un estado dividida entre su tonelaje, un instrumento burdo. Las líneas municipales enseñan cuánto: cuatro de los cinco municipios aparecen en exactamente 12.000,00 pesos por tonelada, con Manzanillo como única excepción en 14.294,12.

Ilustración de arte popular de nubes de lluvia sobre grupos desiguales de cafetos, sin riego alguno

Otra línea se movió en 2025. La superficie cosechada salió en 3.048 de las 3.100 hectáreas, un hueco de 52, el primero desde 2022 y el más ancho desde 2017. Siniestrada, la columna que SIAP guarda para la cosecha perdida, se queda en 0,00 en cada año de Colima. Los once archivos traen las mismas columnas para cada municipio cafetalero de México, así que la pregunta que merece un origen no es su tamaño sino hacia dónde van sus hectáreas.

¿Qué cambia en una cocina una línea que sube en un archivo?

Una bolsa de Santo Cafe con arábica mexicano sobre una mesa de cocina pintada de gris azulado con luz suave de la mañana

La dirección se comprueba más fácil que el tamaño, y es justo lo que la mayoría de las promesas de origen deja fuera. Santo Cafe vende un solo arábica mexicano y lo dice en la bolsa, sin tomar prestado el romanticismo de una región con la que ese café mexicano no tiene nada que ver. México es toda la promesa. En muchos anaqueles muchas bolsas prometen más de lo que un archivo podría sostener.

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