El café de San Luis Potosí perdió la mitad de su superficie

La mitad de la superficie y el 83% de la cosecha se fueron en treinta años, mientras el mapa cafetalero nacional apenas se movía.
Treinta años de cifras de un solo estado cuentan lo que una cosecha nunca enseña. En 1989 el café de San Luis Potosí cubría 32.872 hectáreas y entregaba 53.605 toneladas. En 2019 el mismo estado sacó 9.542 toneladas de 16.201 hectáreas. La mitad de la tierra se fue, y con ella el 83% de la cosecha, en un país cuya superficie plantada apenas se movió. El café mexicano no encogió en esas tres décadas. Este rincón suyo sí.
Siete municipios de veinte
La Huasteca Potosina reúne veinte municipios y el cultivo se concentra en siete: Aquismón, Axtla de Terrazas, Coxcatlán, Huehuetlán, Matlapa, Tamazunchale y Xilitla. Margarita Nolasco nombró esos mismos siete en su libro Café y sociedad en México de 1985, y cuarenta años después el mapa sigue igual.
La planta tampoco cambió. El café arábica domina aquí, en terreno que arranca a 80 metros sobre el nivel del mar y sube más allá de los 1.200. Es una franja ancha para una zona pequeña, y significa que dos fincas del mismo estado trabajan en climas distintos. El estudio fecha las primeras plantaciones de la región en 1835.
La tierra que salió del café
La superficie plantada tocó techo en 34.414 hectáreas en 1986. En 2019 quedaba en 16.201, el valor más bajo de la serie de 1986 a 2020, frente a un promedio de 22.973. La caída fue lenta y no repentina, que es como un cultivo suele abandonar un territorio.
Al lado de la línea nacional el contraste habla solo. México tenía 722.832 hectáreas sembradas en 1989 y 709.059 en 2019, una caída del dos por ciento. El estado perdió más de la mitad. Una región cafetalera puede vaciarse sin que la estadística nacional lo registre, y ese mismo cálculo deja a un estado como Hidalgo fuera de casi todas las conversaciones sobre dónde se cultiva el grano mexicano.

Qué significa un rendimiento por hectárea de 0,56 toneladas
La tierra perdida es solo la mitad del asunto. El rendimiento bajó con ella, y eso descarta la explicación sencilla de que los agricultores se pasaran a otro cultivo. En 1989 el estado sacaba 1,66 toneladas de cereza por hectárea. En 2019 sacaba 0,56. El máximo de la serie está en 1,92 y el mínimo en 0,47, así que 2019 queda cerca del suelo.
El volumen siguió la misma curva: 63.910 toneladas en el pico de 1983, 383 toneladas en el fondo de 1990, un promedio de 17.854 toneladas y 9.542 toneladas en el último año. El análisis detrás de esas cifras trabaja con las bases de producción del SIAP y va de 1989 a 2019. Un rendimiento por hectárea de ese nivel convierte una parcela de dos hectáreas en aproximadamente una tonelada de cereza al año, antes de que nadie cobre.
Lo que muestra el registro de lluvia
El agua no es la carencia obvia. Las partes bajas de la Huasteca reciben de 1.000 a 1.200 mm al año y las zonas altas llegan a 3.000 mm, con un promedio regional entre 1.200 y 2.000 mm. Para el arábica se suele señalar de 1.200 a 1.800 mm. En la cifra anual el agua está.
Un estudio de 2023 calculó un índice estandarizado de precipitación a doce meses con cinco estaciones para 1961 a 2018 y encontró los últimos veinte años algo por debajo del promedio largo, con sequía moderada apareciendo con más frecuencia, aunque algunos años siguen clasificados como ligeramente húmedos. Los productores entrevistados entre abril y julio de 2022 describieron el mismo patrón. Súmese el periodo seco entre junio y agosto y el margen resulta más estrecho de lo que sugiere un promedio anual, en parcelas trabajadas por cafetaleros con una edad media de 54 años.

Quién queda, y qué le pagaron
En 2019 se contaban más de 17.000 productores tének y nahua en esos siete municipios. Las parcelas van de 2 a 15 hectáreas. Nolasco situó en 1985 más del 85% de la producción cafetalera del país en manos de campesinos indígenas y tradicionales, y el patrón minifundista que describen los trabajos recientes se le parece mucho.
La línea de precios es la rara. Una tonelada salida del estado valía 1.121 pesos en 1989 y 6.442 pesos en 2019, el máximo de la serie, mientras el precio nacional pasaba de 666,11 a 5.249 pesos. Catorce estados cultivan café en México y el menor de ellos, Querétaro, entregó 24,36 toneladas. Precio arriba, volumen 83% abajo: la próxima vez que un precio del café llegue a las noticias, la cifra que conviene buscar es la que está al lado.
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